mayo 20, 2022

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Llamado a la unidad

Existe una gran confusión, pero también un sentimiento claro de hartazgo entre la población que ha deteriorado la imagen política mexicana, violentado el debate político nacional y causado considerables daños en el tejido social. En ese contexto es insoslayable que la situación también permite allanar el camino a la cooperación entre algunos sectores.

Quien hace oídos sordos a un llamado a la unidad no entiende que la sociedad vive tiempos convulsos, que mientras se rescata la identidad de un colectivo también se toma sana distancia de la codicia del poder y de quienes quieren verse beneficiados de un conflicto intestino. El proceso electoral de este año trae una oportunidad inmejorable para hacer un ejercicio responsable, para concentrarse en el bien mayor y hacer verdaderamente suyo el proyecto que la mayoría eligió.

Llamar a la unidad es llamar también a la razón, que buena falta hace hoy en día. La idea, el objetivo central debería ser el de no destruir lo que tomó décadas construir porque existe, en efecto, una ventana de oportunidad para consolidar los esfuerzos realizados, así que merece la pena apreciar que hoy las condiciones son favorables porque esa ventana es estrecha y se puede cerrar en cualquier momento.

Hay que poner en valor que nunca es sencillo pasar por un momento de debilidad, que hoy se debe ser consciente de los riesgos y del perjuicio que puede representar para el liderazgo colectivo otorgado por el electorado en las urnas. Conciliar puntos de vista tan divergentes puede ser una labor titánica en el futuro, por eso es tan importante hacerlo hoy.

Sin lugar a dudas, hacer caso omiso a estas señales le hace daño a su credibilidad, empodera a los adversarios y deprime a los aliados. La cohesión permite estar a la altura de lo que un municipio, un distrito, un estado y toda una nación necesitan; si hay que dar un empujón, que sea hacia adelante.

Los intereses personales pasan tarde o temprano pero la suma de voluntades puede trascender en el tiempo. El debate interno enriquece cuando quienes participan en él son capaces de poner un proyecto por encima de cualquier beneficio, rédito o conveniencia, cuando se puede ver más allá de las consignas, las simplificaciones y las frases hechas.

Para dar un paso hacia el futuro es necesaria la autocrítica. No se trata de lo que se quiere o lo que se desea, sino de lo que realmente se necesita y hay que apostar por la opción que verdaderamente es eficaz.

Asistir a un llamado a la unidad brindará siempre una esperanza de alivio y exhibirá la falta de sustento de campañas hechas desde el exterior, de quienes traten de regar pólvora y “canten” la “inevitable ruta de colisión”. Se dará, por lo contrario el refrendo de una voz que pugna por el entendimiento y la voluntad de construir acuerdos.

Un llamado a la unidad no es un capricho, es un llamado a escuchar la voz de los electores.

(Imagen de Claudio Schwarz | @purzlbaum en Unsplash)

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