mayo 15, 2024

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La presión de triunfar

Los de la otra cuadra, los de la cuarta, están en un buen momento. Es ahora que se puede cosechar el fruto del trabajo realizado durante las pasadas elecciones y cerrar filas en pos de la unidad; su proyecto no es más grande que una sola persona, es –por lo contrario– fiel muestra del esfuerzo colectivo.

Partiendo de un ejercicio de estrategia y agudeza para lograr una buena percepción por parte del electorado, a los de la otra cuadra les conviene, de primera intención, no mostrarse reacios a un cambio en la interpretación de sí mismos, de sus objetivos y de los candidatos que contenderán en los próximos comicios. Aires de renovación son siempre positivos.

Entre los aspirantes a conseguir una candidatura a un cargo de elección popular se encuentran personajes que gozan de buen posicionamiento, que tienen hasta el día de hoy buena imagen y pueden ofrecer sin duda algo muy distinto a lo que hemos visto en campañas recientes.

No se puede tapar el sol con un dedo. La desesperanza y las desconfianza en su trabajo siguen existiendo, tienen frentes abiertos, se meten en pleitos intestinos innecesarios cuando tienen el sartén por el mango y no, no debería ser así. El proyecto de la cuarta demanda atender las señales, dar cobijo a los aspirantes y ponerlo todo al servicio de un objetivo mayor.

Quien busque regar pólvora sobre su labor, no debe encontrar polémica sino reflexión; para revirar un ataque, la mejor herramienta es el diálogo y frente a los reproches, el ofrecimiento de serias conclusiones.

A los de la otra cuadra les conviene refrescar la baraja. La diferencia inmediata puede estar en la voz de quien sea elegido para representarles y sumado a su carácter apasionado y combativo, puede pasar a una posición firme, pero reposada y razonada.

No se trata de emprender un cosmético pase de estafeta, significa para su organización la oportunidad de implementar una nueva estrategia en la comunicación hacia el exterior. El discurso debe ser de unidad y serenidad, pero muy en el fondo, entre militantes y simpatizantes, el mensaje debe seguir siendo el mismo: ganar.

Los de la cuarta son mayoría pero deben darse cuenta de que forman parte del sistema nervioso de todo un movimiento y deben asimilar que desde hoy –al jugar un papel hegemónico– tienen que acostumbrarse a la presión de triunfar.

(Imagen de Steven Lelham en Unsplash)

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