mayo 20, 2024

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Y ahora, ahora qué — Por @RealAleGarcia

En el silencio, los vapores de infamia volverán a surgir. En México habrá tarde o temprano un nuevo cambio de régimen y para entonces los ensayos llevados a cabo en Jalisco y Nuevo León habrán dado algún fruto.

La «guanajuatización» del país no ocurrió durante el Calderonismo pero puede darse eventualmente porque ahora PRI, PRD y los mismísimos ultras del PAN (que no VOX) forman parte de un solo bloque.

¿Qué o quién los detiene? Si ya están pasando, si a operan a hurtadillas para tener el privilegio de mandar e imponer valores por encima del principio de igualdad. Gobernará soterrando consensos, enviando al confinamiento a la memoria, olvidando el sentido republicano y la lucha por los derechos humanos.

Lo harán y la responsabilidad por esta situación no recaerá en el presidente López Obrador, sino en quienes —por lo menos en el organigrama— son sus subalternos: Esos personajes que hoy forman parte de la vida pública de México pero no han sabido cómo llevar la enorme aprobación del mandatario a un apoyo mucho más tangible, en las urnas por ejemplo.

López Obrador no es eterno y mimetizarse con él solo da para asegurar un lugar en nuestra burocracia, no así en la historia.

Las bases de la revalorización del trabajo realizado por el personal sanitario y el profesorado en las aulas (y más allá) quedarán de lado.

Pasará, eventualmente ese bloque gobernará y —cuando lo haga— se congelarán las victorias que creímos tener, aquellas ocasiones en las que afirmamos «ya no hay vuelta atrás».

La derecha gobernará este país si el partido que hoy mantiene cierta hegemonía sigue con andar sobrado. ¿A alguien le cabe alguna duda a estas alturas? Este bloque ganará gracias a la negociación y la complicidad.

No importa si su candidata o candidato sale de las filas del PAN o del PRI, uno le dará al otro lo que pida y la recompensa no será otra que el dejar en la orfandad todo avance social y en materia de derechos humanos.

El engranaje de la llamada Cuarta Transformación puede (si quiere) hacer algo desde su capacidad como organización, desde la movilización del partido para no dejar desprotegidas las 18 reformas que cambiaron 55 artículos constitucionales y agradecer, a través de un trabajo coordinado, la lucha emprendida por el Presidente porque sin ella, muchos no estarían en donde están.

En su momento, López Obrador operó para demostrar con acciones concretas que en su movimiento todos caben y que haría de todo para ganar porque lo importante es ganar votos y no vetos ¿Tan difícil es entenderlo?

El futuro de la «4-T» dependerá de la capacidad de autocrítica de la militancia, de quienes encabezan los comités directivos y de quienes hoy gobiernan en sus respectivas entidades, porque de ahí vendrá la posible rectificación del rumbo antes de que sea demasiado tarde, antes de que otros lleguen al poder y el ciudadano se pregunte «Y ahora, ahora, ¿qué?»

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